Pequeña
osa guerrera, has sido, por mucho, más interesante que cualquier saga de Lucas Films
o la Caravana del Valor; has dejado, por mucho, más ojos tristes que novela
Mexicana. Y por las noches, aún en sueños, muchos te nombramos, María… María
Esperanza… sin encontrar más que uno que otro rastro de tu presencia lejana y
la ausencia de tu resguardo absoluto, de ya no tener tu cuidado constante, desvalidos
temblamos sin tu calor y una que otra madrugada, pensamos si no ha sido un
poquito demasiado el haber encontrado un ser tan cálido para gente tan
desdeñosa y egoísta que hoy sólo puede pensar repetidamente, qué será de ti,
qué será de mí sin ti. Qué será de otras osas menores sin ti.
chuchería uno
Una mujer con chucherías en la cabeza es cosa seria.
Esta presencia casi hectoplasmática en algunas mujeres ha sido una las preguntas más complejas de la condición humana.
Esta presencia casi hectoplasmática en algunas mujeres ha sido una las preguntas más complejas de la condición humana.
Así lo dicen los abogados, científicos, analistas económicos, amas de casa, ciclistas y estudiantes de
relaciones internacionales.
Se dice (por ahí) que cualquier nivel inestable en la cabeza de una
mujer puede abruptamente decaer al abismo irracional con sólo un indicador
idiomático.
Ciencia, tecnología, religión, fútbol y chucherías en spanglish, temas aún conflictivos para la humanidad.
el pronóstico
Elchololoj, descendiente de incas, fiel seguidor de la cultura andina y aficionado de los hobbits, no cree que se acerque el fin del mundo entre eclipses y meteoritos incandescentes. Se ha informado exhaustivamente con la lectura de los pronósticos mayas pero éstos no lo convencen y, antes que eso, se muestra escéptico frente a la idea de que esta fuck’n vida se vaya a terminar así no más, por un arte estelar más allá de nosotros.
Él en cambio cree que una hecatombe humana más dolorosa y
cargada de escasez alimenticia se convertirá en nuestro fin. Pensar el mundo
carente de tocino, fideo, inca kola y papa frita lo colapsan realmente, lo
intranquilizan y lo desencajan de la realidad, tornándolo por
momentos tembloroso y palpitante.
Hace algún tiempo que se viene anunciado el fin del mundo para el año 2012 y Elchololoj ya ha tomado sus previsiones, nadie lo detiene a la hora de almacenar
alimento en todas las formas posibles, derrocha tiempo y cabeza acumulando en bunkers, alacenas y en el estómago si es necesario toda la comida que encuentra a su paso, la suficiente
para superar cada día, cada día más cerca del fin.
el anuncio
Un día el chololoj anunció su llegada.
En esos días las horas eran contadas por las manos de una anciana temblorosa que cuidaba cada segundo del día como a una hilvanada de oro atravesando
un lienzo lleno de filigranas.
Un día, el Chololoj prometió llegar, pero todo su camino estaba tan atravesado de astros, lunas con predicciones, viento huracanado y galletas de la fortuna rotas, que por último dijo “ya estoy yendo, has de cuenta que voy a pie y que tu reloj es un cuentagotas, pero recuerda que siempre estoy cerca de llegar”.
Un día, el Chololoj prometió llegar, pero todo su camino estaba tan atravesado de astros, lunas con predicciones, viento huracanado y galletas de la fortuna rotas, que por último dijo “ya estoy yendo, has de cuenta que voy a pie y que tu reloj es un cuentagotas, pero recuerda que siempre estoy cerca de llegar”.
fuga
Cuando ya no quedan más párrafos
por escribir
una línea delgada, frágil, cristalizada, separa el amor de la ausencia,
mientras tanto, las orquideas
se quedan flotando en medio del silencio y la ironía
de todo aquello que nunca se
puede tener a manos llenas.
L. A. Spinetta
He encontrado a La tristeza colapsando en un lunar que antes
no existía. Se ha vuelto un trauma patológico que ronda más allá de la
superficie de la piel. No desaparece y se sumerge hasta profundidades enraizadas.
Ha aparcado un lugar y, mientras me lavo el rostro, veo que se va acomodando cada
mañana un poco más.
rojo
Esos
tiempos, aquellos en los que podía mirar a través de mis anteojos con toda la
claridad que se puede encontrar en una bola de cristal, han pasado.
Un
día caminaba rumbo al mercado y empezó una ventisca. El polvo y las
hojas que llegaron súbitamente me dejaron el ojo irritado. Tuve que ir al oftalmólogo,
algo dentro mío me decía que era de cuidado, sin embargo, simplemente me
indicaron pasar esa irritación con gotas.
Las
gotas sólo refrescaban por momentos esa inflamación, luego todo empeoró.
Los
días siguientes me puse a ver por la ventana y me di cuenta que el viento nunca
se detuvo, que la ventisca que estremeció todos los árboles de la entrada de mi casa se instaló en la puerta.
Hoy
he decidido no salir. Ni la irritación, ni las frías gotas, ni la ventisca podrán
alejarse de mí, no ahora que los vi con un ojo por la ventana y que ellos me han visto también.
Por lo menos en casa, entre el rojizo ojo que queda y el otro que está espantado, pienso ocultarme para que nunca, nunca más, tenga que ir al mercado.
Por lo menos en casa, entre el rojizo ojo que queda y el otro que está espantado, pienso ocultarme para que nunca, nunca más, tenga que ir al mercado.
Elchololoj, la sirena y el partido
Esta mañana Elchololoj me ha
dicho que desde su casa se escucha el mar, dijo “ha salido el sol y el mar se
escucha a lo lejos, creo que es un buen augurio para el partido de la tarde”.
Desde mi tierra mediterránea y mi cuarto de estudio lleno de cactus
altiplánicos pensé en el surrealismo de sus palabras, vinieron a mi mente la
mirada de los niños bolitas, tranquilos y calmos, con las pupilas serenas al desconocer
que a lo lejos, pasando las fronteras, existe un mar inmenso cargado de basura,
desperdicios, y si, peces de todas las formas también, pensé en su paciencia
abstraída en los cielos, que de eso hay bastante por doquier, pero que por lo
menos puedo sostener que no como el de Bolivia.
Elchololoj a veces no sabe
que tiene mar porque tiene demasiado, igual que los millonarios que no saben todo
lo que tienen porque viven en excesos de tallas incontables, igual Elchololoj,
cuenta sus paseos a la orilla del mar sin sorprenderse siquiera de que fueron
frente al mar.
Yo no se si me gusta el mar,
ni siquiera se si en realidad me gusta tanto que me siento culpable. Lo único
que recuerdo es que cuando estuve parada en la orilla del mar, pensé que existen sirenas bolivianas jugando en algún arrecife de coral,
cantando para destruir barcos contra algún Ulises amarrado, o están haciendo
promesas de amor para tener piernas al borde de alguna isla y enamorando a la
luna a través del reflejo platinado de media noche.
En la tarde el equipo de
Elchololoj perdió en la cancha, lo bueno es que todavía le quedan sus sirenas.
hueco en el estómago
Habrá algo más raro que un hueco en el estómago?, o todavía peor, que un corazón se haya extraviado luego de tanto caminar sin rumbo y se encuentre en el estómago, provoque una preocupación de tal magnitud que el pobre estómago se sienta totalmente vaciado de sus gustos culinarios más condimentados y picantes?.
Habrá travesía más complicada que la de este corazón, que se ha deslizado por entre los pulmones, ha atravesado costillas y ahora se siente extraviado en la flora desierta de un lugar inexplorado?. Además, habrá tal tristeza en algún otro cuerpo, que no sea en el de este corazón, que experimenta un alzheimer profundo, casi de etapa terminal, y que ahora no sabe cómo regresar a su hogar?. Habrá algo más complicado que un estómago dándoselas de doctor y queriendo medicar a un corazón extraviado?, que no hace más que agarrarse aurículas y ventrículos preocupado y distante de la lucidez del cerebro, pensando sólo en las olas marinas de riñón y en la tibieza de las cavidades del cuerpo que ahora siente extraño.
Habrá travesía más complicada que la de este corazón, que se ha deslizado por entre los pulmones, ha atravesado costillas y ahora se siente extraviado en la flora desierta de un lugar inexplorado?. Además, habrá tal tristeza en algún otro cuerpo, que no sea en el de este corazón, que experimenta un alzheimer profundo, casi de etapa terminal, y que ahora no sabe cómo regresar a su hogar?. Habrá algo más complicado que un estómago dándoselas de doctor y queriendo medicar a un corazón extraviado?, que no hace más que agarrarse aurículas y ventrículos preocupado y distante de la lucidez del cerebro, pensando sólo en las olas marinas de riñón y en la tibieza de las cavidades del cuerpo que ahora siente extraño.

pienso en las mujeres en reserva,
pendientes de la lluvia y las señales que ocultan los ríos, dejando que las mañanas crecientes se alejen de sus ojos.
pienso en los caminos terminados antes de tiempo, la vajilla nueva y las estúpidas ganas de un chocolate caliente que pueda leer la suerte de todos aquellos que sólo saben añorar.
pendientes de la lluvia y las señales que ocultan los ríos, dejando que las mañanas crecientes se alejen de sus ojos.
pienso en los caminos terminados antes de tiempo, la vajilla nueva y las estúpidas ganas de un chocolate caliente que pueda leer la suerte de todos aquellos que sólo saben añorar.







